Lo quiero YA

El alto consumo de series de televisión ha dejado de ser algo propio de freaks. Ahora, si no has visto Orange is the new black, no eres mainstream y no podrás participar en según qué conversaciones.

Precisamente el modo de programar ésta y el resto de las series de Netflix, la plataforma de cable americana que se rumorea que puede llegar a España -pero que yo no me lo creo-  evidencia el cambio del modelo de consumo de ficción. A la gente le gustan los maratones de series, siempre y cuando el horario lo establezcan ellos y no Antena3 de 22.30 a 2.30 con un sinfín de paradas para la publicidad.

Comprar los derechos de emisión de una serie de éxito americana y emitirla varios meses -incluso años- después es un suicidio. Sobre todo si su trama está serializada. Y, más que nada, si se trata de una serie-evento. Por eso Juego de Tronos nunca tuvo sentido ni en Antena3 ni en La Sexta. Todo el mundo la había visto ya.

¿Ahora vienes? Ya es un poco tarde, amigo.

Y por eso asistimos al éxito de audiencia de las primeras temporadas de algunas ficciones -La CúpulaVikingos, Homeland- y al fracaso de las siguientes. La propia cadena española que las emite las convierte en imprescindibles para el espectador no sólo con su emisión, sino también con sus estrategias de promoción. Y, para cuando encuentran el hueco para programar las nuevas tantas de episodios, éste ya ha leído meses atrás decenas de blogs anunciando el regreso de su serie favorita, ha sentido la necesidad de verla y ha encontrado la forma de descargarla.

El caso de Homeland fue de los más llamativos. Tras el verdadero esfuerzo de emitir la tercera temporada -primera y segunda se estrenaron a la vez en abierto en España- con muy pocas semanas de diferencia con la emisión original en EEUU, igualmente fracasó. ¿No queríamos ver las series YA?

Pues no. No se trata sólo del YA. Es tanto el AQUÍ como el AHORA. Por eso funciona el modelo de Netflix. Porque ya nadie nos puede obligar a estar cada martes a las 22.30 en el sofá para no perdernos las intrigas de Carrie Mathison.

Algunos datos:

De las 13 series extranjeras que han emitido capítulos de estrenos este verano en España, sólo una -Transformers- puede considerarse un éxito. Y tampoco para tirar cohetes.

Vikingos ha sido relegada a las madrugadas tras sus pobres datos de audiencia. Su primera temporada fue un éxito en nuestro país.

Komedia se escribe con K (de Kristen)

Kristen Wiig abandona el mítico Saturday Night Live (SNL) americano tras siete temporadas. Si no has visto el programa (en Canal + lo puedes ver subtitulado), quizá te suene por “La boda de mi mejor amiga”, comedia que protagonizó y co-escribió junto a Annie Mumolo y por la que recibió una nominación al Oscar al mejor guión original.

Precisamente el éxito de esta película (que también le supuso la candidatura al Globo de Oro a la mejor actriz)  ha sido determinante para la marcha de la cómica del programa estrella de la NBC. Producida por el nuevo mesías de la comedia americana Judd Apatow, la cinta obtuvo un éxito descomunal, recaudando más de 165 millones de dólares, el mayor éxito de la compañía.

Ante una prometedora carrera en el cine, Kristen deja huérfano al show de sketches el directo por el que han pasado las mayores estrellas del espectáculo en sus más de 35 años de vida. A pesar de la fuerza del formato, Wiig ha destacado creando algunos de los personajes más memorables de toda su historia, como la excitable Sue.

Mucho se lo tendrán que currar en el SNL para que no se le eche de menos. Mientras tanto, nos quedan las reposiciones (desafortunadamente no hay mucho material en Youtube) .

La voz de mi generación

Con sólo siete capítulos, aunque yo diría que sucede desde el primero, Girls se ha convertido en el nuevo icono generacional salido de la televisión. No sabría aventurar si llegará a ser mainstream o quedará como fenómeno de culto, pero cualidades para ambas cosas tiene. La historia nos es a todos familiar: la evolución personal, laboral y sexual de cuatro amigas neoyorkinas de perfiles distintos. Las comparaciones fueron inevitables, pero bastaron un par de secuencias del piloto para saber que Girls no tenía, más allá de la premisa, nada en común con Sex and the City, ni siquiera la ciudad en sí. Mientras que las aventuras de Carrie y compañía apenas sucedían fuera de los ambientes más exclusivos de Manhattan (o de Los Hamptons), el Nueva York de Girls tiene bastante más en común con el de How to make it in America, con más de Brooklyn o Queens que otra cosa.

Tú también puedes ser Hanna

Lena Dunham, a sus 26 años, es la creadora, guionista, directora y protagonista de esta comedia de HBO que próximamente emitirá Canal Plus (Desde el 3 de Junio en V.O.S.E. en Canal Plus Comedia y en versión doblada después del verano) y que ya está disponible en vuestros canales habituales. Interpreta a Hanna, una aspirante a escritora a la que sus padres deciden dejar de apoyar económicamente, con la consecuente búsqueda de empleos precarios. Sus tres amigas y los hombres que les rodean completan un reparto bastante sólido con unos personajes muy bien construidos.

Es fácil empatizar con Hannah. Sus aspiraciones son las de cualquier post universitario con inquietudes artísticas y su relación imperfecta con Adam, sus inseguridades y sus michelines nos acercan semana a semana más a ella. En cada capítulo hay al menos una secuencia, que suele ser la más cómica de todas, en la que se representa alguna situación que todos hemos podido vivir perfectamente, como la fiesta de recaudación de fondos del episodio 1×06 (una especie de capítulo Filler), en la que las caras de Hanna lo dicen todo.

El origen

Lena Dunham establece los cimientos de Girls en Tiny Furnituresu primera película como directora, con una trama bastante paralela a la serie. En este caso la protagonista es Aura, que también se acaba de licenciar (en cinematografía) y tiene que volver a casa de su madre y salir de esa burbuja de felicidad e ignorancia a la que entramos la mayoría de universitarios cuando creemos que nos podemos comer el mundo. Dunham nos sitúa igualmente en escenas de sexo patético, fiestas y discusiones familiares. También repiten los actores Alex Karpovsky Jemima Kirke.

Sex and the city ha envejecido mal por varios factores, entre ellos la sobreexposición de la serie, convertida en un fenómeno de masas poco común en la televisión por cable; las terribles secuelas cinematográficas que desmerecen totalmente a la serie y el actual contexto socioeconómico, en el cual es mucho más obsceno que antes presumir de lujo y ostentación en un momento en el que las metas aspiracionales de la mayoría de mujeres ni por asomo pasan por comprarse unos Manolos. En ese sentido, y por oposición, series como Girls How to make it in America (tristemente cancelada tras su segunda temporada) reflejan un espectro de población más amplio (todos aquellos que se las tienen que apañar para llegar a fin de mes) sin dejar se ser cool y modernas. Si la voz de la anterior generación (la del “todo es posible”, la de los nuevos ricos, la del Audi en la puerta de casa) fue la de la pija columnista Carrie Bradshaw, la voz de la mía (la de los jóvenes mejor preparados sin expectativas laborales, la del bofetón de realidad en toda la cara, la del embargo del Audi de papá y los recortes) puede ser perfectamente la de Hannah Horvath.

P.D. Como curiosidad, sabed que Girls está producida por Judd Appatow, director de películas como Lío Embarazoso y la serie de culto Freeks & Geeks.